Productos de jardinería y decoración de espacios abiertos

En la relación entre el hombre y el árbol en el entorno urbano se pueden producir interferencias que requieren la realización de trabajos de poda. Pero es fundamental determinar el objetivo de la poda, lo que pretendemos conseguir con los trabajos a realizar, y cuál será su repercusión sobre el árbol a futuro. Al realizar una poda se pretende modificar la estructura de un árbol para realzar su valor estético y ornamental, o mejorar la seguridad en su entorno, pero siempre preservando su integridad.

Las podas de mantenimiento de arbolado se suelen clasificar en cuatro grandes grupos:

Saneo y limpieza:  eliminación de ramas colgantes, secas o rotas.

Reducción: disminución de la altura o extensión de la copa.

Estructural: para formar una buena estructura a largo plazo.

Adelgazar la copa: reducción la densidad de ramas en la copa del árbol, preservando su tamaño y su forma.

En la ejecución de estos trabajos se realizan procedimientos de poda en altura apoyados en técnicas de trepa arbórea o en el uso de plataformas elevadoras.

En la poda en altura se pueden emplear equipos específicos para evitar golpear objetos que interfieren en la caída de las ramas.

Las técnicas de trepa arbórea permiten acceder al árbol y alcanzar las ramas objetivo para realizar adecuadamente las labores de poda.
Tras una inspección visual rigurosa, en determinadas ocasiones se decide que el estado del árbol no permite realizar los trabajos mediante técnicas de trepa arbórea, por lo que se hace necesario el empleo de plataformas elevadoras.